17 junio 2013

MOUSSAKA

Mousakka 

 Muchas ganas eran pocas las que tenía desde hace mucho tiempo de hacer esta receta. ¡Ains, qué lío!

Probé esta receta allá por aquellos años en los que disfrutaba saliendo con las amigas, divirtiéndome y teniendo pocas más responsabilidades que estudiar y sacar buenas notas, y de esto último me encargué bien de que así fuera. No es que haya sido brillante en los estudios, pero siempre he sido muy perseverante y realmente hasta que no me he metido en el mundo de las oposiciones no me he dado batacazos por resultados académicos. La situación personal no es la misma, claro, muchas más responsabilidades, y oye, para qué negarlo: que una no rinde intelectualmente igual con veinte años que con cuarenta. ¡Oops! ¡Lo dije! Vaya ... ;)

En una de las comilonas de aquellos tiempos, mis amigas y yo decidimos ir a un restaurante griego muy céntrico en la capital, y la mousaka fue el plato que yo elegí. No recuerdo qué cayó de postre, ni qué comieron las demás, pero sin embargo sí que me acuerdo de que este plato me encantó. ¿Cómo puede ser que una recuerde cosas de una pasado muy pasado y que a veces no recuerde otras más cercanas? Será que como tenemos la memoria y la atención en taaaaantas otras historias...

He indagado sobre la mousaka, ¡cómo no! Sería raro en mi. Pero he indagado para encontrar la genuina mousaka. Y he encontrado que hay quien solo la elabora con berenjena y carne picada, cualquiera. Pero yo buscaba la que yo había comido entonces: con patata, berenjena y carne picada de cordero. Ya sé que este tipo de carne puede tener algún que otro detractor, pero la genuina, la lleva. Pero tú puedes cambiarla, si te apetece, por carne picada de ternera, o mezcla: ternera y cerdo.

¿Quieres saber cómo hacerla? Muy fácil, aunque no está hecha para unas prisas.

Ingredientes (Para 4 personas)
  • Una berenjena grande, de unos 400 gramos
  • 400 g de patata
  • 400 g de carne de cordero picada
  • 1/2 cebolla mediana
  • 3 tomates maduros
  • 1/2 cdta de canela en polvo
  • Sal
  • Pimienta
  • Orégano seco
  • Aceite de oliva
  • 2-3 cdas de pan rallado
  • 2 cdas de queso rallado
  • Bechamel
Elaboración
  1. Empezamos cortando la berenjena en lonchas longitudinales de medio centímetro de grosor, la salamos y la ponemos en un colador para que suelte su amargor durante una hora. Secamos y la planchamos sobre una cucharada de aceite a fuego medio, sin dejar que se dore. La berenjena absorbe aceite como una esponja, así que procurad no poner mucha en la sartén. Reservamos la berenjena.
  2. Pelamos las patatas y las cortamos en rodajas de entre medio y un centímetro de grosor. Las colocamos en una fuente apta para microondas, las salamos y mojamos con unas gotas de agua, tapamos con film transparente, pinchándolo, y cocinamos en el microondas a potencia máxima durante cinco minutos. Transcurrido este tiempo comprobamos que están cocidas, y si no fuera así las ponemos un poquito más. Reservamos
  3. Rallamos los tomates y los ponemos en un cazo a fuego fuerte, con un pelín de sal, para que se consuma su jugo. Cuando veamos que está casi consumido, lo apartamos del fuego y lo reservamos.
  4. En la misma sartén en la que planchamos la berenjena pochamos en una cucharada de aceite la media cebolla picada en brunoise. Sazonamos con sal al gusto y removemos con frecuencia. Cuando comience a dorarse añadimos la carne y mezclamos bien, removiendo de vez en cuando. Cocinamos hasta que se hayan consumido sus jugos, y entonces incorporamos la salsa de tomate. Sazonamos con sal, pimienta, orégano y la media cucharadita de canela y de nuevo dejamos cocer unos cinco minutos. Fuera del fuego añadimos entre una y dos cucharadas de pan rallado y lo mismo de queso rallado.
  5. Sobre una fuente de horno engrasada espolvoreamos un poco de pan rallado. Disponemos todas las lonchas de patata, encima de esta la mitad de la berenjena, y sobre esta la mitad de la carne. Proseguimos con otra capa de berenjenas y el resto de la carne. Presionamos con el anverso de una cuchara.
  6. Hacemos la bechamel y la vertemos sobre la carne, extendiéndola bien por toda su superficie. Espolvoreamos con queso rallado y gratinamos a 200ºC hasta que la superficie esté dorada. 
¡Y a disfrutar!

Receta adaptada de aquí